Picnic en Rascafría 2014 - Club TR Register España

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¿A quién no le apetece hacer un picnic conduciendo un coche clásico en plena primavera por carreteras de montaña? ¿A quién no le apetece preparar la tortilla, los filetes empanados, un buen vinito y sacar esa antigua cesta de mimbre que tantas veces nos acompañó? Pues esta es la propuesta que hicieron la Asociación Española de Clásicos Deportivos (AECD) y el Club TR Register Spain a sus socios y amigos para el pasado 17 de mayo. Asistieron 18 coches, aunque fue numeroso el apoyo a una excursión tan apetecible que combinaba cultura y naturaleza, pero que muchos lamentaron perderse debido a compromisos anteriores típicos de las fechas (puente de San Isidro, primeras comuniones, etc.).
Lo primero para un picnic es el tiempo, que mejor no pudo ser con un día primaveral perfecto. Partiendo desde la Plaza de la Moraleja en Alcobendas, nos dirigimos hacia Miraflores de la Sierra a tiempo para tomar un café mañanero. En Miraflores pudimos aparcar los coches en su bonita Plaza Mayor gracias a la gentileza de su Alcalde, Juan Manuel Frutos, que junto a su corporación han sido siempre un ejemplo de colaboración con los aficionados a los clásicos. Nos dieron todo tipo de facilidades, por lo que nuestro agradecimiento quedó plasmado en la placa que se le entregó al Alcalde como recuerdo.
Puntuales para llegar a la próxima cita, los coches encararon la subida al Puerto de la Morcuera. Una travesía mágica, con esos robledales con las hojas apenas abiertas. Unas vistas de ensueño hacia la meseta de Madrid y luego al Valle del Lozoya. Era para conducir con calma, solo pendiente de disfrutar de ese paisaje, porque nuestra cita era en Rascafría, en concreto el histórico Monasterio Cartujo de El Paular. Y allí llegamos, todos los coches perfectos, sin ningún calentón, ni bomba de frenos ida. El  Paular era la gran propuesta cultural de esta excursión. Gran propuesta, porque el que no haya visitado el Monasterio, o lo haya hecho hace tiempo, se va a llevar una gratísima sorpresa. Allí aparcamos los coches dentro del recinto gracias a la colaboración del prior de la congragación benedictina que lo habita actualmente, P. Miguel Muñoz Vila, el cual nos recibió amablemente antes de iniciar la visita. El simpático hermano Martín es el encargado  de guiarla. Y todos nos quedamos boquiabiertos ante la maravilla que se ha logrado hacer con la reconstrucción de El Paular, desde ese 20 de marzo de 1954 en que una comunidad de monjes benedictinos venidos de la Abadía de Valvanera, se hicieron cargo de esta joya arquitectónica e histórica del SXIV que estuvo casi a punto de desaparecer. Pero el cenit de la visita se alcanza al estar ante el imponente retablo de alabastro policromado del SXV, cuando se entra en la sorprendente capilla barroca del Transparente (Sagrario) del SXVIII  y cuando se pasea por el claustro de los Carduchos. Aquí te quedas impresionado con esos 52 cuadros del toscano Vicente Caducho  (principios del SXVII) relatando la vida del fundador de los cartujos, San Bruno de Colonia, así como los episodios más importantes de la orden. Esta inmensa obra salió del monasterio en 1835 con a desamortización de Mendizabal. Desperdigada, deteriorada y olvidada, ha sido milagrosamente reunida y magistralmente restaurada para devolverla a su lugar original  en 2011. Nadie quedó indiferente a esta visita, ni de conocer un poco más a fondo esta obra maestra de El Paular, una pieza más de la gran historia de España. Nos despedimos del prior entregándole una placa del club agradeciéndole su amabilidad y prometiendo volver a la hospedería de monasterio, con esa invitación para compartir la experiencia monacal durante unos días.
Y llegó la hora de hacer el picnic. El lugar elegido fue la cercana zona recreativa de Las Presillas de Rascafría, junto al río Lozoya. Teníamos a nuestra disposición una gran pradera y un árbol gigantesco bajo el cual desplegar las mantas y el contenido de las cestas para compartir. Pero aguardaba una sorpresa. Nuestro sponsor, la firma “POR PRINCIPIO” que comercializa por Internet una selección de los mejores productos alimentarios españoles por su relación calidad-precio, nos esperaba allí con una degustación de algunos de ellos. José del Alcázar y su novia se desvivieron por atendernos hasta que no pudimos comer más, porque resultaba materialmente imposible. Todo estuvo buenísimo y lo que se terciaba era echar una cabezadita tendido al fresco.
Había que ver el Atletic-Barcelona, pero daba aún tiempo para seguir disfrutando. Algunos decidimos subir el Puerto de Cotos, tomar tranquilamente un café en la  Venta de Arias y bajar a Madrid por el Puerto de Navacerrada. Un buen cierre para una excursión tan sencilla como divertida. Retomemos esas experiencias de los picnic con los amigos. No hay mejor motivo para sacar los coches clásicos a pasear en primavera.
JUAN JORDANO

 
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