Excursion a Buitrago con la AECD - Club TR Register España

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DESCUBRIENDO LOS TESOROS DE BUITRAGO DE LOZOYA EN CLASICO

Puntuales a su cita, los dieciocho coches clásicos que asistían a esta nueva convocatoria de la Asociación Española de Clásicos Deportivos y del Club TR Register de España, se reunieron en la Plaza de la Moraleja el pasado 25 de abril. Esta vez el destino era Buitrago del Lozoya, un pueblo cercano, pero a veces poco conocido y que merece la pena visitarse para descubrir sus tesoros.
Tras solucionar uno de esos problemillas mecánicos que nunca suelen faltar en nuestras excursiones, nos pusimos rumbo a Buitrago en una mañana fresca, pero donde la lluvia prevista no hizo su aparición. Allí nos esperaba Elena, una representante del Ayuntamiento que nos tenía reservado un lugar privilegiado para aparcar. Ella y un guía nos acompañaron en todo momento para mostrarnos esos tesoros.
En primer lugar hay que decir que Buitrago conforma una verdadera villa medial en un enclave legendario de nuestra historia. Probablemente de asentamiento carpetano, ya citada por Tito Livio, adquiere su protagonismo con la dominación musulmana y, posteriormente, con la conquista cristiana. En el siglo X fue frontera estratégica hasta su previsible conquista por Alfonso VI en el siglo XI. A partir de ahí, la villa experimenta su verdadero protagonismo en las pugnas de los Trastámara y ligada a la casa de los Mendoza. El desarrollo de los siglos siguientes merece una lectura; fue lugar de visita de reyes y refugio de Juan La Beltraneja.
De su trepidante historia, Buitrago conserva monumentos interesantes, a pesar de la tremenda destrucción que sufrieron. Lo mejor, el recorrido por su perímetro amurallado junto al río, que te transporta a otros tiempos. Nosotros lo hicimos siguiendo la interesantísima explicación de las máquinas de guerra y asedio antiguas allí expuestas. El guía, un apasionado experto, hace de ello una experiencia absolutamente recomendable. Dentro del recinto amurallado, son dignos de ver su alcázar con la plaza de armas convertible en coso taurino, la barbacana y, sobre todo, la Iglesia de Santa María del Castillo, todo un conjunto plagado de estilo gótico-mudéjar.
Pero la sorpresa vino al final, cuando visitamos el “Museo Picasso de Buitrago”. Resulta que de aquí era su peluquero, D. Eugenio Arias, quien legó a su villa las obras y recuerdos con los que le obsequió el artista. Un museo entrañable y muy interesante, lleno de pequeñas anécdotas unidas a las obras. Y de propina, tuvimos la suerte de coincidir con una exposición muy especial; El vestuario completo del ballet El Sombrero de Tres Picos, diseñado por Picasso. Algo fantástico por sus formas y colorido, propios de la mente de un genio.
Los coches esperaban rodeados de gente a la puerta del Mesón Las Murallas, que nos había preparado el almuerzo. Creo que todos recordaremos esos judiones, que estaba que se te saltaban las lágrimas de placer. Más de uno prefirió irse a recorrer de nuevo la muralla, antes de coger el volante de vuelta a casa.

 
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