TR4 CT/65485L - Club TR Register España

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Restauraciones
Mi relación con el mundo TR4 empezó un poco de rebote. Llevaba tiempo con ganas de un cabrio de los cincuenta o sesenta, con carácter para poder participar con él en ralis de regularidad, pero que no me diera los quebraderos de cabeza típico de los italianos, venía de un par de “relaciones” difíciles con sendas Giulias y no tenía ni ganas ni fuerzas para enfrentarme a una Giulietta. Además varios amigos tenían British y la verdad es que tanto la facilidad para encontrar piezas como los precios de las mismas me mataban de envidia.

Así las cosas mi primera intención fue ir a por un MGA, me parecía que tenía todo lo que se puede pedir a un roadster, hasta que probé uno…. El coche es precioso y tiene una conducción muy divertida, pero para mi va demasiado justo de motor.

El siguiente candidato fue el TR3, es un coche que conozco y que me gusta como va, aunque la verdad es que nunca ataqué una zona virada realmente en serio con uno como para apreciar las bondades de su eje rígido y su dirección de tornillo. 
Busqué unidades de los años 50 para poder competir en Grupo E en los ralis, me documenté y me adentré en el mundo TR, pero no encontré nada que me llenara. Yo buscaba un proyecto para hacer entero o algo conservado, pero todo lo que había decente o estaba fuera de precio o eran ya unidades de los sesenta, y puestos a competir en Grupo F (años 60) que mejor que hacerlo con un eje trasero independiente y una dirección de cremallera!

Mi TR4A IRS lo encontré en Madrid y es una unidad de 1966 traída de EEUU, chasis CTC65485L. Era una restauración que habían abandonado cuando ya estaba la mecánica y la chapa hecha. Así que como proyecto para hacer un coche a mi gusto encajaba a la perfección.
Los trabajos de chapa hechos eran de buena calidad: el coche había sido chorreado entero y saneadas toda chapa, no habían masillas ni cosas raras. Lo único malo es que tenía una pintura indecente y le habían pintado los huecos y la parte inferior con una pintura de protección negra que no me gustaba nada. Así que optamos por desmontar completo el coche y empezar de cero.

Se comprobó la mecánica: En el motor vimos compresión, presión de aceite, etc…. Pusimos nuevos frenos completos, tubería de gasolina, bomba de gasolina, aforador, radiadores y manguitos… es decir, dejamos la mecánica totalmente fiabilizada. Quería un coche con el que poder acudir a cualquier rali rodando, por lejos que éste sea.


Como mejoras mecánicas puse colector de escape deportivo, encendido electrónico y bobina Lucas Gold. Pensé en poner unos Weber, pero la verdad es que con los SU va bien.

A nivel chasis revisamos rótulas, silentblocs, pusimos nuevos muelles y amortiguadores de gas y aprovechamos para poner amortiguadores telescópicos en el eje trasero.

La carrocería se desmontó completa, se comprobó su buen estado y se pintó en Powder Blue ya que era el color de los TR4 works.
Montamos el coche con gomas nuevas, instalación eléctrica nueva, caja de fusibles más grande, dinamo nueva e instalación aparte para las luces de niebla, la luz trasera y el retro Trip.

Soy bastante purista para los coches y aunque éste no esté de serie, sí está montado con piezas de la época o réplicas. La barra para montar los Lucas de niebla, genuinos de 7” de la época, es una réplica de las que montaban los de competición traída de GB. La luz trasera es una Lucas de 5” también genuina. Los interruptores interiores son Lucas de NOS. El Surrey Top lo encontré en Francia y es extra de la época: es de aluminio con el cristal ligero, el conjunto no pasa de los 11 kg, nada que ver con las réplicas de poliéster actuales.
La luz lectora de mapas la encontré en el Race Retro y también es sesentera. Los asientos son réplicas de los backet que se estilaban en aquellos años. La única concesión son los arneses de 4” y la barra antivuelco que viene de camino, pero para lo que utilizo el coche creo que es una medida de seguridad más que justificada.

La verdad es que estoy más que encantado con el TR4, tira muy bien y es realmente divertido. Es un clásico distinto a los otros que tengo, además de ser un auténtico “rompe cuellos” allá por donde vas, todo un British para disfrutar haciendo millas por carreteras secundarias.


 
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